Caracter - Capacidad - Capital espiritual
Hay tres características de nuestra vida que el Señor toma en cuenta para saber si somos dignos de confianza. El carácter es una de esas características. El carácter queda ilustrado en el Salmo 15:4
"El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia".
Es decir, el hombre digno de confianza hace lo recto sin pensar en las consecuencias. La segunda característica que el Señor toma en cuenta es la capacidad, es decir, lo que podemos hacer, qué tan bien podemos hacerlo y cuán dispuestos estamos a hacerlo.
La tercera característica, la cual consideramos aquí en este capítulo, es el capital espiritual, es decir el tesoro que hemos acumulado en el cielo, "donde ni polilla ni orín corrompen, ni los ladrones minan ni hurtan" (Mateo 6:29-21).
El carácter, la capacidad y el capital espiritual dependen primordial mente del grado de desarrollo de nuestro autodominio. No se puede confiar en una persona que no tiene control de sí misma. Ciertamente, el Señor retirará su confianza de quienes no pueden controlar sus pensamientos, su lenguaje y su comportamiento